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22 de mayo de 2010

AZUL

Que el día se vista de azul, de ese azul que sólo el cielo tiene antes de anochecer.

No hay nada más hermoso que la pureza y sinceridad que acompañó a nuestros corazones y actos.

(Pon tu la imagen que prefieras, de tus mejores recuerdos.)
Para tí y para mí, por nuestro pasado y presente. Mein Kleiner Seemann.



Elena Martín.

7 de mayo de 2009

Llora una trompeta a solas.



¿Por qué una simple música nos puede transportar a la habitación cerrada?
Aquella donde hicimos girar la llave, tantas veces como necesitamos,
para que dentro quedara lo que dolía.


Llora una trompeta.
Sus notas ahondan sigilosamente en mi estancia cerrada,
dejando ver el blanco resplandeciente de sus paredes.
El olor, ese olor que no ha vuelto a mí.
Inexplicable para la boca, mas descriptible, claro y sencillo para mi ser.
Tan hermoso como los bosques, el mar…
¡Bálsamo encantado!
¡Envidia, desazón de las flores perfumadas!
Mi piel perdió ese perfume, ese perfume.

¿Dónde?
Anhelo olvidado, constante, dormido, palpitante...
¿Dónde te has escondido?
No despiertes este naufragio en tierra firme,
que se encuentra dormido.
El sueño bajo llave ha permanecido y
ahora, desvergonzado abres las puertas.
Las que quedaron en el exilio.


EleNa Martín

3 de mayo de 2009

¿De marmol?

¿Dónde estamos?
¿Dónde nos quedamos?
¿Qué paso de lo que fuimos?
¿A dónde viajamos?
¿Dónde estamos?
¿Qué esperamos?
¿Mudo, ciego, absorto?
Razón, sin razón,
pasado caduco,
presente sin aliento,
futuro aun ausente.
¿Dónde estamos, donde nos quedamos, ciegos, mudos, imperecederos?
¿Tiempo?
¿Tiempo?
¿Tiempo?

Estatuas sin mármol,
Que no sueñan,
Ni desean,
Ni sienten,
Pero recuerdan.


EleNa Martín

20 de marzo de 2009

¿Se hace raro?


Se hace raro…
a pesar de que el tiempo ha pasado.

Se hace raro…
y me han sorprendo.

Se hace raro…
han aparecido unas fotos que había olvidado.

Has vuelto a estar delante de mi.
Como un recuerdo visualizado en la memoria.
En el sueño de una noche.
En el fantasma de la mañana al despertar.
Me han sorprendido y he sonreído.

Tus ojos mirándome fijamente,
escuchando lo que decía ese dia,
hablando con ellos sin palabras.
Cuántas veces hemos hablado de esa manera.

Tu boca se ha hecho presente y palpable,
pero encerrada dentro de cristal, como tesoro guardado bajo llave.
Como coto privado con acceso limitado y con caducidad.
Caducidad que supera al mismo tiempo,
que se sobrepone al tiempo.
Siendo ya tiempo el que nos separa.

Te contemplo en las fotos y no hago nada más que recordarte y mirarte.
Tu sonrisa sigue inundado,
sigue mostrando esa pureza que desprendes,
sonríes cerrando los ojos y yo también al verte. ahora, cierro los míos y
vuelvo a escuchar el sonido que haces cuando sueltas el aire de la risa entre tus dientes.
Tu imagen de amor contemplándome tras la sonrisa,
que palpable la veo.
Tus gestos traidores que delataban ese sentimiento.
Lo he sentido como si fuera prensente.

Guardo tus fotos.
Espero que me sorprendan nuevamente
para demostrarme que he vivido porque he amado.
Y que la vida sigue palpitando… palpitando… palpitando…
¿No la escuchais?
Sigue palpitando, no por verte,
sino porque la felicidad se hace presente muchas más veces de las que llegamos a pensar y ha sentir.
Yo soy feliz y no se me hace raro.
Soy feliz porque he decidido serlo.


(Este poema o texto o chapuza, salio por si mismo del bolsillo que llevo en el pantalon, del pequeño, de ese que nos sorpende gratamente cuando por curiosidad o casualidad vamos a dar a él. Pues estas palabras, esta realidad, me sorprenden como lo que puedes encontrar en el bolsillito. La vida nos da estas sorpresas tan pequeñas pero tan importantes para ser felices y estar vivos. Vivos por llo que sea, lo importante es sentire vivos y sentir la vida palpitante en nuesro corazon y en el dia a dia.
David, este no es el texto del que te he hablado,ok?. Este ha salido ahora mismo, creo que estaba en el bolsillo pequeño del pantalon, en ese que nunca miramos y siempre nos sorprende con lo que guardaba. Aún no he dado con él, como ya sabes, no lo he encontrado todavía.
Disculpar el ordendor no deja poner acentos.)

EleNa Martin.

16 de diciembre de 2008

Adios amor.

...

Adiós, amor.
Perdona por no dormir entre tus brazos.
El instante es largo y las estrellas brillan.
Y aunque la luna no quiera, el sol apagará su luz.
El día terminará sustituyendo a la noche.
Y así yo, tengo miedo que los pájaros
te despierten de este amor que nos profesamos.

Me voy antes de que el ruiseñor se pose y
con su canto haga que la magia se pierda en el alba.
Sólo el que ama sabe la soledad del amor.

Adiós.
Dejo sobre tu almohada mi recuerdo y
sobre tus labios los últimos besos.
No busques mi olor entre las sábanas,
se evaporó en el amor que no hicimos.
Mis ojos ya no me pertenecen,
pernoctan en nuestro recuerdo.
Y yo te quiero y
queriéndote me alejo.

Adiós amor,
adiós es estas horas del sueño
donde la pasión que sentimos aún duerme y todo lo envuelve.


Adiós, adiós mil veces amor mío.



...
(Para la gente que deseaba conocer el poema entero. Aquí lo tenéis.)
A veces dejamos que las personas a las que amamos se marchen haciéndonos los dormidos o somos nosotros quienes salimos en medio de la noche. Y todo por el amor que se profesa a esa persona. Es contradictorio, pero creo que un verdadero amor es el que conoce el dolor del mismo amor, dejando libre a la otra persona y amándola con la misma intensidad. Amar, es amar sin recibir. Para todos los que dieron alas a la persona a la que amaban y se sumieron en el vacío que da el silencio de las palabras que no pronuncian un te quiero para no condicionar a la otra persona. También para todos los que recibieron alas. Amar ante todo, amar.
...
EleNa Martín.

2 de julio de 2008

Hoy 30 de Junio nadie nos mira.


¡Llora! Nadie nos mira.
En este puente,
la tarde se detiene entre
zapatos, por inercia, transeúntes.

¡Llora! Porque hoy estamos abrazados
y juntos podemos olvidar el mañana.

¡Llora! Nadie nos mira.
Recojamos nuestras lágrimas,
tirémoslas después al río.
Tal vez la tristeza con él se quede,
liberándonos.

¡Llora! Que se moje cada piedra
del camino premonitorio,
de las dos orillas que amenazan con dividirnos.

¡Llora! Nadie nos mira.
Deja que el cielo azul resbale por esas mejillas.
Mi pequeño...
yo recogueré tus lágrimas.

¡Llora! Hazlo sobre mi pecho,
que yo lloraré sobre nuestro desamparo.

(Fragmento del poema "Hoy, 30 de Junio nadie nos mira." Hay momentos que se graban en nuestras memorias y que se reviven cada vez que caminamos por determinados lugares. Somos capaces de ver una situación ya pasada de una forma presente. Cuántas veces no habeís paseado por un mismo lugar que ha sido importante para vosotros y en ese mismo momento volveis a vivir y veis el pasado tan palpable que parece , a medida que caminas por ese sitio, que estas atravesandolo en ese mismo instante que dejaste atrás? Como fantasmas que atraviesan paredes, asi nos atravesamos a nosotros mismos. Nos abstraemos del presente y viajamos nuevamente al pasado que fuera presente para nosotros y nos vemos ahí en el mismo momento despues de un tiempo. Y luego, de golpe, retomas tu presente de ahora, bien por una voz de la persona con la que caminas que te esta hablando hace tiempo pero que tu no la oias porque a pesar de estar en el mismo tiempo tu estabas en otro momento.
Así después del día 30 de Junio, vuelvo a mi presente y no triste, viajé al pasada, al puente que como dice el poema fué premunitorio en un tiempo donde sus piedras y el cielo de verano para mi pareja y para mi nos anunciaban una despedida al día siguiente. Sin querer las cosas estas llegan imparables. Cuando amas a una persona todo lo que nos rodea desaparece y a veces te encuentras llorando en medio de la gente, sin reparar si miran o no, pues nadie es consciente del presente que vives paralelos a ellos. )

EleNa Martín.

18 de junio de 2008

Saudades


¿Dónde nos escondemos cuando algo duele?
¿Escapamos del dolor o nos plantamos delante de él para derrotarle?
Sólo sé que a veces duele dentro de mi ser.
Yluego si canto es como si un angel pasara por casualidad por mi lado y soplase en estas heridas que amargan. Haciendo que se quiten estas saudades.
EleNa Matín.